Las cuatro hijas de Liethe fueron las creadoras del Calendario Salore, el cual dividía el tiempo en Ciclos, y estos se fragmentaban en Eras.
Pero no fue hasta mucho más tarde cuando sus descendientes, conocidos como almeros, continuaron su legado y perfeccionaron el Calendario Salore, sobre todo, gracias al descubrimiento de dos satélites del mismo tamaño que orbitaban Zaphia, a las que bautizaron con el nombre de Batta y Arcali.
Los que organizan los ciclos históricos de esta manera son los astrónomos de los antiguos pueblos que comenzaron a crear el Calendario Salore en la Isla Clotatzar, hallada en mitad de los mares, aisladas para que los astros pudieran observarse mejor. Allí se creó el templo Adguza, un templo con forma de caracola que servía para el estudio y comprensión de las estrellas. Aquella huella del pasado seguía fresca hasta la actualidad, puesto que los astrónomos que surgían de los cinco reinos seguían estudiando y maravillándose con los astros y sus descubrimientos. El calendario Salore continuaba su estela y las eras seguían con continuos cambios gracias al trabajo que realizaban.


