Isla de Meri

La Isla de Meri emerge de las aguas septentrionales no como un territorio de gran poderío, sino como un rincón de absoluto retiro y pacífica resistencia frente a los vientos marinos. Albergando a una población total de apenas 41 habitantes, el pulso de este remoto enclave no requiere de grandes estructuras de poder, careciendo de una verdadera capital. Más allá de sus escasos techos resguardados bajo la atenta luz del Faro de Hierro, no existen otras poblaciones que dividan a su gente. Esta única y minúscula comunidad forma por sí sola el tejido íntimo e indispensable que mantiene viva la presencia de sus pobladores en las frías y aisladas aguas del norte.