La leyenda de Naith y sus descendientes en zaphia

La diosa Naith consagró la tierra a lo verde, extendiendo su aliento en forma de niebla sobre colinas negras y raíces antiguas. Así nació Donnaithne.
Bajo su presencia, los árboles crecieron espesos y silenciosos, y la vida aprendió a brotar incluso donde la piedra parecía eterna. Allí donde Naith caminó, la naturaleza no fue domada, sino venerada.
Para poder introducirse en su propio reino cambió de aspecto. La diosa se convirtió en el espectro de la bruma, una densa y blanquecina dama que, según las voces ancianas, vaga las noches de niebla y es conocida como Assuena.
Naith tuvo tres hijos: HeloniasSanta y Argy.

helonias

Helonias nació del trozo de un sauce una noche de lluvia.
Un rayó cayó sobre su tronco, consiguiendo que el árbol acabara en pedazos de cortezas, de donde nació. Esto ocurrió cerca de Meriduam, capital de Kuze.
Desde pequeño se obsesionó por el terreno y, por ello, comenzó a estudiarlo, consiguiendo ser un gran cartógrafo, si no el más influyente de la historia de Zaphia, ya que consiguió recopilar toda la geografía de los cinco reinos en seis tomos que, posteriormente, serían conocidos como Manuscritos Helones.
En estos manuscritos se explicaba con todo lujo de detalles cada uno de los cinco reinos de Zaphia, además de, por primera vez en la historia, aparecer el nombre de un sexto reino, conocido como Cárparo, el lugar más inaccesible del mundo conocido.
Cuando apareció ese sexto tomo donde explicaba acerca de dicho reino, todas las teorías se pusieron sobre la mesa.
¿Quién lo creó?
¿Eran seis dioses en vez de cinco?
¿Los cinco dioses crearon el Cárparo?
¿Hubo alguien más antes que ellos?

santa

Santa nació de una enorme almeja varada en la orilla de la playa, lugar de donde nunca marchó.
Alrededor de aquella playa encontró su hogar: un conjunto de cuevas que la esperaban para que las habitara. Ella se quedó con una, dejando tristes al resto, pero, para Santa, aquella cueva tenía algo especial.
Cuenta la leyenda que podía transformarse en halcón para cazar y podía comunicarse con los animales que se acercaban a ella.
Una noche oyó un llanto que provenía de una cueva de mayor tamaño que la suya. Al llegar se encontró con algo que la dejó perpleja: un gigante de barro que lloraba desconsolado porque había perdido su rumbo.
Ella le propuso buscar el camino que tanto añoraba. Durante meses vagaron buscándolo, pero terminaron enamorándose antes de que aquello ocurriese. Se unieron bajo un ritual y comenzaron a recorrer toda la región con otra función: crear las costas que la bordeaban, de ahí que se bautizaran
con el nombre de aquel gigante de barro: Hovor.
Cuenta la leyenda que la raza de los khumvores nacieron de Hovor una vez que encontró su lugar.

argy

Argy fue la hija menor de Naith.
Nació con dedos alargados que servían para trabajar la piedra. La piedra, una gran metáfora de lo que fue la vida solitaria de Argy.
Su vida fue, aparte de solitaria, muy dura, como las rocas que trabajaba. Conseguía darle forma a cada trozo de piedra y tierra que aparecían ante ella: montañas, colinas, cañones… Todo lo podía moldear con sus alargados dedos.
Finalmente ella terminó convirtiéndose en una de sus rocas, pero no sin antes dejar descendencia: los argyros, un pueblo con gran presencia en la historia de Zaphia.