En Zaphia, la palabra trasciende la simple necesidad de comunicarse; es un reflejo exacto de cómo sus habitantes se relacionan con el entorno y con lo invisible. Comprender las lenguas de estas tierras requiere aceptar que existen dos formas radicalmente distintas de entender el acto de hablar: una enfocada en la resonancia de lo sagrado y lo inalterable, y otra moldeada por el paso del tiempo, la adaptación y las necesidades del día a día.
Debido a esta dualidad funcional, el panorama lingüístico de Zaphia se articula en torno a dos grandes vertientes, separadas por la misma barrera que divide lo místico de lo terrenal. Por un lado, sobrevive el eco inescrutable del idioma antiguo; por otro, impera la vitalidad del idioma contemporáneo, bautizado popularmente como praetimo…

